
"Empecé a insultar [a mi hermana] como si ella tuviera la culpa y me acuerdo que sentí como que me ahogaba. Y me dieron ganas de romper todo. Y empecé a tirar patadas al aire cuando [mi mamá

Las odié. Las odié tanto. Y a mi viejo también. Andá a saber porqué. No sé, no sé. Capaz que en ese momento me di cuenta de todo. O por lo menos de algo: que me habían mentido. Que los dibujos que yo había hecho para mandar a otro país -con el sobre y todo- estaban en la cárcel. Y que las cartas de mi papá venían de ahí y a lo mejor ni siquiera las escribía él. Y que en una de ésas ni siquiera estaban escritas y me leían cualquier batata. Y que habían pasado dos años en los que el único estúpido que no había visto a mi papá era yo. Y que todos lo sabían. Todos, todos, todos. Un desastre."
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