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jueves, 17 de septiembre de 2009

Cuenca tiende un puente a los penitenciarios pero ratifica la línea política

La Capital - 17/09/09

Santa Fe.— La audiencia entre el gobierno provincial y efectivos del Servicio Penitenciario (SP) empezó de la peor manera y la presión acumulada pareció presagiar la explosión de una tormenta. Pero al cabo de más de tres horas de discusión, por momentos muy tirante, sobrevino una distensión que se expresó en la salva de aplausos del final. Las partes coincidieron en que los reclamos de los empleados de las cárceles santafesinas se analizarán en ámbitos periódicos de diálogo y las autoridades producirán respuesta a los planteos laborales y de índole legal de los guardias.
Pero las cosas habían arrancado como para naufragar al primer minuto: los guardias exigían que de la reunión se excluyera al secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti, y al director del SP, Mariano Bufarini. El ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, cortó de cuajo la petición: comunicó a sus interlocutores que para resolver la situación planteada había que analizar lo que estaba en juego y no personalizar la discusión.
La disputa. El diferendo comenzó hace dos semanas tras un incidente en la cárcel de Piñero donde dos empleados fueron atacados en el acceso a un pabellón por tres reclusos con armas cortantes. Eso disparó un planteo de empleados de las cárceles expresado en un petititorio firmado por 140 guardias en el que se cuestionaba a las autoridades penitenciarias.
Cuenca anticipó a los empleados lo que sería innegociable: tanto las orientaciones de la política penitenciaria en curso como los encargados de conducirla no serían cosas a deliberar con ellos. Pero la firmeza del planteo no excluyó una disposición amable hacia los empleados y la explícita decisión de buscar soluciones con ellos.
El ministro sostuvo que todo el aspecto reivindicativo de los empleados sería atendido. En el petitorio elevado hace dos semanas se exponían solicitudes variadas: soluciones en la calidad del trabajo, regularización de licencias y asignación de bonificaciones por tareas que implican mayor tiempo de servicio entre otras.
Al final de la extensa reunión, Cuenca admitió ante la prensa que los guardias habían requerido la salida de sus principales funcionarios del área, pero que tal cosa era un imposible. "Tenemos una política humanista y democrática en las cárceles que es la definido por este gobierno. Y el marco de política se cambia por el voto. Si no le gusta a la gente la cambiarán en 2011", subrayó. Fue evidente, sin embargo, que buscó suavizar la discusión, ser cortés con los empleados de las cárceles y tender puentes hacia ellos. "Tal vez hubo alguna desconexión que ha motivado enojos que son los conocidos. Pero propusimos reunirnos y que empecemos a construir", añadió.
El gobierno provincial dejó en claro que tanto para examinar los proyectos de ley orgánica del personal como la reglamentación de la norma de ejecución penal los guardias serán invitados a volcar sus puntos de vista. "Lo que tiene que ver con calidad laboral se discute en los mejores términos. Pero la orientación no nos la impone nadie", dijo el ministro.

El rumbo. La Coordinadora de Trabajo Carcelario planteó ayer un apoyo crítico al gobierno ante la crisis planteada por los trabajadores penitenciarios y lo instó a profundizar las políticas de diálogo que se llevan adelante desde 2005. “Pese a las diferencias que tenemos con este gobierno es fundamental que no se retroceda en esta política”, señaló la entidad.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tras violencia musulmana, asesinan a cristiano en cárcel de Pakistán

KÖNIGSTEIN, 16 Sep. 09 (ACI).- Robert Fanish, el joven cristino de 19 años que había sido injustamente encarcelado tras la violencia que llevó a extremistas islámicos en la provincia de Punjab (Pakistán) a incendiar una iglesia católica, fue asesinado en la prisión en la que se encontraba. Los obispos de este país y un grupo protestante han solicitado al gobierno una investigación pública de este hecho.
La familia Fanish fue tomada por sorpresa cuando el cadáver del muchacho, con diversos golpes en el torso y en los brazos, fue sacado de la cárcel este martes.
El funeral, que luego se convirtió en protesta y que fue dispersado por la policía local, reunió a unas tres mil personas que llegaron a despedir a este muchacho que sufrió las consecuencias de los actos de una mujer musulmana, que se oponía a la relación que él sostenía con su hija.
En represalia y valiéndose de la llamada ley antiblasfemia, la madre habría roto unas hojas del Corán –que se paga con cadena perpetua– para arrojarlas en la puerta de la casa del joven generando así las agresiones de los extremistas que incendiaron una iglesia católica. Tras estos hechos, Robert había sido encarcelado.
En declaraciones a la organización internacional católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el P. Andrew Nisari, Vicario General de la Arquidiócesis de Lahore, a cuya jurisdicción pertenece la zona en donde han ocurrido los hechos, señaló que "cada uno de nosotros está furioso por lo que le ha sucedido a Robert".
"Para nosotros está claro además que la policía ha hecho 'justicia' con sus propias manos y lo han matado", denunció.
El sacerdote también explicó que la situación de los cristianos en Pakistán "está cada vez peor. Hay una ola de intranquilidad en todo el país en el que las personas están usando cada oportunidad que tienen para presionar a los cristianos".
El P. Nisari dijo además que la Comisión Nacional Católica de Justicia y Paz, con sede en Lahore, también ha exigido al gobierno una investigación pública del asesinato.
AIN explica en su nota que está colaborando en los esfuerzos por revertir la ley antiblasfemia

lunes, 14 de septiembre de 2009

CONSTRUIR EL PRESENTE DESDE EL FUTURO

Para nuestra mentalidad el presente es siempre un resultado del pasado, y son el pasado y el presente los que determinan un futuro u otro. Para Jesús, por el contrario, el futuro de Dios tiene prioridad, y es la certeza del triunfo del futuro lo que determina el comportamiento humano.
Jesús habla del presente del Reino como de un futuro que se aproxima al hombre, de tal manera que presente y futuro están unidos íntimamente entre sí.
Lo que da sentido a la vida del hombre no es su situación actual, sino lo que está llamado a ser. Al afirmar que el Reino de Dios está ya en medio de nosotros, Jesús dice que el triunfo futuro está ya en condiciones de actuar en el corazón del hombre como una realidad presente salvadora.
El Reino de Dios está ya entre nosotros porque el futuro ha comenzado ya con Jesús. Los hijos de Dios tienen ya lo futuro en sus corazones, aunque el mundo visible parezca que no varía, porque el grano de mostaza es mínimo con relación al árbol frondoso que está llamado a ser. A partir del futuro la realidad presente adquiere todo su sentido. Jesús descubre la importancia del momento presente en relación con la plenitud final del Reino. Dios es para Jesús el poder del futuro actuando ya en el presente.
Jesús anuncia con toda decisión el triunfo final de la causa de Dios. El futuro pertenece a Dios. Su Reinado no ha de quedarse en el inicio actual: llegará a su implantación definitiva y total. Es desde esta esperanza desde la que el hombre debe luchar en el presente. Desde esta esperanza el mundo y la sociedad actuales deben ser interpretados y cambiados. Jesús no quiso dar enseñanzas sobre el fin. El nos enseña a abrirnos al futuro de Dios por medio de posibilidades siempre nuevas que florecen en el acontecer diario.
El hombre de fe no vive instalado en un presente que no cambia, temerosos siempre de un futuro que cuestione sus seguridades. El creyente en Jesús está en actitud constante de abertura hacia el futuro, viviendo el presente como liberación de sucesos que pertenecen al futuro del Reino. En la experiencia de su fe sabe que "Dios viene" (Ap 1,4), más, que "Dios existe". El hombre que se cierra frente al futuro aborda el sentido de su existencia, que está en "el poder del futuro", es decir, en Dios.
Es característico de Jesús su poco interés por el pasado pecaminoso de una persona. El no condena a nadie; solo le interesan las posibilidades de futuro que la conversión tiene en el presente.
Jesús anunció un Reino futuro, cosa que ya había hecho mucha gente. Pero lo original en él fue anticipar ya el futuro, convirtiéndolo en realidad comenzada.
El Reino anunciado por Jesús tiene un doble aspecto. Por un lado proclama la esperanza del triunfo absoluto de Dios; por otro, abre caminos en el presente. Si predicase sólo el triunfo futuro sin su anticipación dentro de la historia, estaría alimentando ilusiones vanas; si sólo buscara liberaciones parciales, sin perspectiva de totalidad y de futuro, frustraría esperanzas y caería en un inmediatismo sin consistencia. Jesús mantiene esta doble tensión: por un lado, el Reino está ya en medio de nosotros, fermentando al viejo mundo; por otro, el Reino es todavía futuro, es objeto de esperanza y de construcción conjunta del hombre y de Dios. Por un lado anuncia la liberación total de la historia; por otro, anticipa la totalidad en un proceso de pequeñas liberaciones concretas, siempre abiertas a la totalidad.
El Reino de Dios jamás se identifica con las estructuras del mundo, pero está metido dentro de ellas y se desenvuelve en ellas como un proceso. No coincide totalmente con ninguna alternativa histórica concreta: se sitúa siempre adentro y siempre más allá, abierto hacia adelante. Dios está constantemente delante de nosotros llamándonos a más. Ello le da al cristiano una esperanza sumamente atrevida, audaz y valiente, y le pone más allá de todo cambio y de toda revolución.
La meta puesta por Dios a todo este proceso es "llevar la historia a su plenitud: hacer la unidad del universo por medio del Mesías, de lo terrestre y de lo celestial" (Ef 1,10). Todo ha de quedar sometido a Cristo (1 Cor 15,28). El mundo, aplastado por la fuerza del pecado, dejará de existir cuando en él todo pertenezca a Cristo, o sea, cuando el amor imponga por completo su ley. Entonces se habrá restaurado el orden de la creación, ocupando Dios su primacía absoluta. Ya no habrá sitio para el pecado. Siendo ya todo de Dios, el mundo presente, regido por el pecado, dejará de existir, para dar paso a un mundo nuevo, donde reine a plenitud la fuerza del amor. Dios reinará como Padre verdadero y Jesús resucitado, nuestro hermano, será todo en todos. Es esta una esperanza inquebrantable, incapaz de defraudarnos (Rm 5,4). La plenitud del Reino es "una magnífica esperanza" (2 Tes 2,17), pues "estaremos siempre con el Señor" (1 Tes 4,17), felices para siempre con él (Jn 16,22-24; 17,24).
"De acuerdo con su promesa, aguardamos un cielo nuevo y una tierra nueva en los que habite la justicia" (2 Pe 3,13).

domingo, 13 de septiembre de 2009

PEREGRINACION ARQUIDIOCESANA A SAN NICOLÁS

Una multitud, en su mayoría llegadas desde nuestra ciudad, asistió hoy en la ciudad bonaerense de San Nicolás a la misa concelebrada en el campito del santuario de la Virgen.
Los fieles formaron parte de la XVII peregrinación anual Rosario-San Nicolás, que este año se llevó a cabo bajo el lema “Junto a María, misioneros y peregrinos de la esperanza”.
La caravana había partido a pie de Rosario ayer por la tarde y poco después de arribar, a las 7.30 de hoy, comenzó la misa con una multitud considerada como “de excepción” por la policía encargada de la custodia.
Los fieles rosarinos caminaron 60 kilómetros por la ruta provincial 21, con paradas de descanso en Pueblo Esther, Arroyo Seco, Pavón y Villa Constitución. Voceros de la policía de San Nicolás aseguraron que esta peregrinación de los rosarinos fue una de las más numerosas de los últimos años para adorar a la Virgen.
Al grupo de santafesinos se sumó pasado el mediodía una columna de miles de peregrinos provenientes de Pergamino.
Antes de oficiar la misa, el obispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, agradeció el esfuerzo de los caminantes y luego fue el encargado de la homilía durante la misa.
En un capítulo de su mensaje pastoral, Mollaghan pidió que “todos los hombres y mujeres que quieren vivir a la luz del Evangelio alcancen menos exclusión y más solidaridad” y exhortó “a no pensar que los excluidos pueden ser los que están más lejos, o enfrente mío. Cualquiera puede ser excluido”, dijo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

LAS TRES REJAS

El joven discípulo de un sabio filósofo llega a casa de éste y le dice:
-Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

lunes, 7 de septiembre de 2009

LO QUE NO ES EL REINO

De todo lo dicho hasta ahora se desprenden algunas consecuencias negativas importantes, pues a veces hay quienes llaman Reino de Dios a lo que nada tiene que ver con él y hasta a proyectos contrarios al Reino.
En primer lugar hay que afirmar que el Reinado de Dios, tal como lo presenta Jesús, no es el resultado de aplicar y vivir al pie de la letra la ley religiosa de Israel. Ni es el resultado de una práctica fiel y observante de obras religiosas: el culto, la piedad, los sacrificios... Jesús no se refiere a eso en su predicación. Con lo cual defraudó las ideas y aspiraciones de muchos hombres de su pueblo y de su tiempo.
Jesús no creó comunidades de puros y santones, sino de creyentes, conscientes de su pecado y del amor sin límites del Padre. Ellos no expresan su fe en obras legales, sino en una nueva mentalidad y en actitudes sinceras.
En segundo lugar: el Reino que predica Jesús no es el reino del poder. Cuando el diablo le ofreció el poder terreno, él rehusó en seguida (Mt 4,8-10). Cuando el pueblo quiso nombrarlo rey, él huyó hacia el monte (Jn 6,15). Cuando Pilato le preguntó si él era rey, Jesús contestó: yo no soy rey de este mundo como ustedes; mi poder es diferente (Jn 18,36). El poder de Jesús no es el de este mundo corrompido. En este mundo no se respeta a la gente porque sea gente; se les respeta por su plata, por su puesto, porque usa uniforme o lleva condecoraciones, o por el color de su piel. En cambio Jesús cuando le preguntaron quién era más importante, él abrazó a uno de esos niños malolientes y sucios de la calle y dijo: éste (Lc 9,46-48).
Jesús sufrió durante su vida la tentación del poder (Lc 4,1-13). La tentación consistía en reducir la idea del Reinado universal y total de Dios. Reducir el Reino a una forma concreta de dominación política: la tentación en el cerro desde donde el diablo le mostró los reinos del mundo. Reducir el Reino al poder religioso: la tentación en el pináculo del templo. O reducirlo a la satisfacción de las necesidades fundamentales del hombre: el transformar las piedras en pan. Eran tres tentaciones del poder que correspondían a los tres modelos del Reino que esperaba la gente de entonces. De acuerdo con ellos, Jesús se vio tentado de usar su poder para imponer la transformación radical de este mundo. Pero nunca se dejó llevar de estos deseos, pues en ese caso hubiera manipulado la voluntad de los hombres y les habría quitado la responsabilidad de construir un mundo justo de hermanos.
Jesús se negó rotundamente a inaugurar un reino de poder. El encarna el amor y no el poder de Dios en el mundo; mejor dicho, hace visible el poder propio del amor de Dios, que consiste en construir un mundo fraterno sin tener que forzar a nadie y sin quitarle a nadie su responsabilidad. Jesús rechaza todo poder dominador como algo propio del diablo.
Por todo ello podemos concluir que el Reinado de Dios predicado por Jesús no coincidía con las ideas nacionalistas que tenían entonces algunos israelitas, como los zelotes. Y nadie podrá jamás identificar con justicia el Reino de Dios con ninguna situación socio-política determinada. Ningún partido político tiene derecho a llamarse "cristiano", pues el proyecto del Reino de Dios es mucho más grande que todos ellos. No hay proyecto político que se iguale al ideal predicado por Jesús. El Reino de Dios va mucho más lejos que ningún proyecto humano.
De aquí que sea absolutamente imposible implantar el Reino de Dios por medio de la fuerza de las armas o el poderío de los ejércitos. El Reinado de Dios no consiste en una especie de golpe militar, que por la fuerza haga que las cosas cambien. Todo eso no tiene que ver absolutamente nada con el Reinado de Dios.
Con toda razón dijo Jesús: "Mi Reino no es de este mundo" (Jn 18,36). No quiere decir Jesús que su Reino sea del "otro mundo". Lo que quiere decir es que su Reino no es de este "sistema", de este "orden establecido". Su Reino no tiene nada que ver con los medios, ni con los fines, ni con los intereses de este mundo, mundo de mentira explotación e injusticia. Su Reino es de la verdad, de la justicia, de la libertad, y está ya en esta vida, chocando contra los intereses y privilegios creados por este mundo que se resiste a desaparecer.

viernes, 4 de septiembre de 2009

SI YO NO PUDIERA SER...


Si yo no pudiera ser el árbol frondoso,
permite que sea el pequeño arbusto...

Si yo no pudiera ser el río caudaloso,
permite que sea el pequeño riacho...

Si yo no pudiera ser el rico palacio,
permite que sea la humilde cabaña...

Si yo no pudiera ser la gran ruta,
permite que sea el estrecho sendero...

Si yo no pudiera ser la exuberante rosa,
permite que yo sea la más humilde violeta...

Si yo no pudiera ser la luz,
permite que sea al menos un reflejo...

Si yo no pudiera ser el amor,
permite que sea, entonces, la amistad...

Pero permíteme Señor que sea alguna cosa para que al final de esta vida,
alguien se acuerde de mí como un alma humilde al servicio del creador...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Despenalización de la tenencia de drogas

El Arzobispo de Rosario Monseñor José Luis Mollaghan y la Comisión arquidiocesana de Pastoral Social de Rosario dieron a conocer este Comunicado "Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que despenaliza la tenencia de drogas para consumo personal".
En esta ocasión, el Arzobispo instó a continuar trabajando en favor de la recuperación de quienes sufren este flagelo del siglo XXI, tal como se expresó en las Conclusiones del Encuentro sobre la prevención de la Droga que se realizó durante el año 2008 conjuntamente con la Acción Católica de Rosario. Al mismo tiempo recordó las palabras del Santo Padre Benedicto XVI, que pidió a los traficantes y distribuidores de drogas que 'reflexionen' sobre el mal que están causando a multitudes de jóvenes y de adultos de todas las clases sociales y les advirtió: 'Dios les pedirá cuentas de lo que están haciendo, la dignidad humana no puede ser pisoteada de este modo' ( 12.V.2007, Piedrinhas, Guaratinguetá, 2007), e invitó a los Centros de recuperación que trabajan en la Arquidiócesis, que ante esta situación no se desanimen y redoblen la pedagogía de la prevención y los esfuerzos de la recuperación.

ANTE EL FALLO DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION QUE DESPENALIZA LA TENENCIA
DE DROGAS PARA CONSUMO PERSONAL

Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el cual se despenaliza la tenencia de drogas para consumo personal, el Equipo de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Rosario quiere expresar, aún con el mayor respeto al fallo de esta alta Institución, su coincidencia con la preocupación expresada por nuestro Arzobispo, Monseñor Dr. José Luis Mollaghan, y por otros organismos y miembros de la Iglesia Católica y de la sociedad.
Como nos enseñaba Juan Pablo II “la droga no se combate con la droga, sino que es necesario una amplia acción de prevención, que sustituya la cultura de la muerte con la cultura de la vida» (20.X.2000).
¿Sin una política integral del Estado de prevención de adicciones, cómo será posible pedagógicamente orientar a nuestros jóvenes hacia el abandono de la adicción y del consumo de drogas, si a la vez oyen que es legal la tenencia y el consumo personal?
En tal sentido sostenemos que, si bien no se debe criminalizar al adicto porque sería un despropósito esta actitud frente al enfermo, y “no se debe agregar una aflicción al afligido”; en cambio se deben ofrecer todos los medios para librarlo de este mal, vencer a la enfermedad y alcanzar su recuperación.
Despenalizar la tenencia para consumo propio en estas condiciones, puede interpretarse, sin un adecuado sistema de protección y reinserción, dejar abandonado al adicto, y no hacerse cargo de su derecho a la salud.
Se puede decir que se trata de un salto sin red, porque es proclamar la libertad, y al mismo tiempo saber que los sectores más vulnerables no la tienen, tanto por culpa de la adicción, como por no contar con recursos necesarios para encontarar su recuperación.
No se puede desconocer la realidad de tantas familias que deambulan buscando un lugar donde internar a un adicto a las drogas. Ni tampoco se puede desconocer que en las cárceles también hay quienes están allí porque han incurrido en un delito para poder conseguirlas.Son siempre los más débiles los que fácilmente acuden a estas sustancias, muchas veces movidos por la miseria y la marginación, y los que consumen las peores y más dañinas drogas porque no tienen medios para adquirirlas.
La pretendida libertad que hoy se invoca, lamentablemente empuja a los más postergados a creer que todo está permitido, inclusive las drogas más lesivas, y que paradójicamente no eligen libremente, porque frecuentemente lo hacen como movidos por una reacción desesperada y asediados por las situaciones en que viven, que tantas veces no son atendidas.
El camino de ida es siempre fácil, pero difícil el retorno, sin un acompañamiento constante y verdadera esperanza en Dios, en la solidaridad fraterna, y en una política integral y subsidiaria.
Alentamos todos los esfuerzos que se puedan hacer desde el Estado, sabiendo que la solución al problema de las drogas es una tarea de todos, cada uno según su responsabilidad; y por ello también la sociedad en su conjunto debe involucrarse para conformar una verdadera red social que dé respuestas concretas a esta enfermedad de nuestro tiempo y preserve, sobre todo a los jóvenes, de la esclavitud de la droga.


COMISION DE PASTORAL SOCIAL
ARQUIDIÓCESIS DE ROSARIO

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Encuentro Regional del Litoral

Lema: “Discípulos y misioneros al servicio de la reconciliación” D.A.

Fecha: 07 y 08 de Noviembre

Lugar: Santa Fe

Propuestas de temas a tratar en el encuentro:
1- Tratar un tema de formación que sería: el de ser pastores hoy en la Pastoral basándonos sobre el Doc de Aparecida. Realizar trabajos Grupales
2- Experiencias diocesanas concretas, para poder intercambiar nuestras realidades y nutrirnos de lo realizado en otras diócesis.
3- Reunión por diócesis con temas preestablecidos en el programa.
4- Elección del Delegado Regional

Comenzamos a prepararnos para participar y realizamos las propuestas y aportes.

lunes, 31 de agosto de 2009

EL REINO DE DIOS NO ES ANUNCIADO A TODOS

El Reino no es proclamado a todos. No por decisión de Jesús, sino por la esencia misma del Reino. No se trata tanto de que Jesús establezca diferencias entre hacerse oír por unos o por otros, aunque a veces parece que sí hace estas diferencias (Mc 4,10-12). Pero lo básico está en que el Reino mismo no puede ser predicado indistintamente como Buena Noticia para todos. Según Jesús el Reino está destinado a los pobres; es de ellos; les pertenece. Sólo para ellos será causa de alegría. Y, de acuerdo con Jesús, la línea divisoria entre la alegría y la pena que habrá de producir el Reino pasa entre pobres y ricos.
Las bienaventuranzas de Jesús están dirigidas exclusivamente a los pobres, llorosos y hambrientos (Lc 6,22-23). Pero el Reino de Dios es una mala noticia -la causa de un "¡ay!"- para "los ricos", "los que ahora están satisfechos", "los que ahora ríen" (Lc 6,24-25). La venida del Reino significa el fin de estos privilegios. Para estas personas el Reino no puede ser una Buena Noticia si es que no están dispuestas a un cambio profundo de mentalidad y de vida. Por ello Jesús prevé que el anuncio del Reino había de ser motivo de escándalo para algunos. Con toda razón Jesús mismo concluye la cita de Isaías "los pobres son evangelizados" con "dichoso el que no se escandalice de mí" (Lc 7,23 y Mt 11,6). Los que se escandalizan y se indignan son los despreciadores de los pobres, pues están convencidos de que "esa gente, que no entiende de la Ley, están bajo la maldición de Dios" (Jn 7,49).
El Reino viene para los pobres y para hacerlos felices. Y esta noticia no puede sino ser mala para aquellos a quienes el Reino encuentre egoístamente apegados a "sus" riquezas. Sólo la conversión a la causa del pobre podrá hacer que los valores del Reino sean ocasión de alegría para ellos. Pero el caso es que muchos de ellos no quieren cambiar, ni quieren tampoco que cambien los pobres. "Viendo no ven y oyendo no entienden" (Lc 8,10). "Escuchan sin oír ni entender" (Mt 13,14), pues en el fondo no quieren "ni convertirse, ni que yo los cure" (Mt 13,15), dice Jesús.
Los opresores, los orgullosos, los ricos egoístas no sirven para el Reino. En Israel muchos de ellos se consideraban "justos" ante Dios. La actitud de Jesús le llevó a un serio conflicto con ellos, de tinte político-religioso. Hablaremos de esto en el capítulo octavo.
Pero digamos ahora que la exclusión es tan radical que Jesús previene a sus seguidores para que se cuiden de inficionarse del veneno de los excluidos del Reino. Jesús exige con insistencia a sus discípulos la comprensión del mecanismo de opresión ideológica y religiosa que aparta del Reino. Hay que conocer "los misterios del Reino" para aprender a desenmascarar y desmantelar todo mecanismo ideológico-religioso opresor.
Es necesario conocer "los secretos del Reino" para poder guardarse de una mentalidad opuesta y errónea, propia de los enemigos del Reinado de Dios. "Atención, cuidado con la levadura del pan de los fariseos y con la de Herodes" (Mc 8,15). Los discípulos han de estar atentos para no dejarse engañar por la mentalidad opuesta al Reino, por más que ciertos fariseos y gobernantes la pinten de lindos colores religiosos.

viernes, 28 de agosto de 2009

San Agustín

Buscar a Dios

No le reces a Dios mirando al cielo,
¡mira hacia adentro!
No lo busques a Dios lejos de ti,
sino en ti mismo...
No le pidas a Dios lo que te falta:
búscalo tú mismo,
y Dios lo buscará contigo,
porque ya te lo dio como promesa y como meta
para que tú lo alcances...
No reproches a Dios por tu desgracia;
súfrela con él y él sufrirá contigo;
y si hay dos para un dolor, se sufre menos...
No le exijas a Dios que te gobierne,
a golpe de milagros, desde afuera;
¡gobiérnate tú mismo!
Con responsable libertad, amando,
y Dios te estará guiando
desde adentro y sin que sepas como.
No le pidas a Dios que te respondas cuando le hablas;
¡respóndele tú!, porque él te habló primero,
y si quieres seguir oyendo lo que falta
escucha lo que ya te dijo.
No le pidas a Dios que te libere,
desconociendo la libertad que ya te dio.
¡Anímate a vivir tu libertad!
Y sabrás que sólo fue posible
porque tu Dios te quiere libre.
No le pidas a Dios que te ame,
mientras tengas miedo de amar
y de saberte amado, ¡ámalo tú!
Y sabrás que si hay calor es porque hubo fuego
y que si puedes amar es porque él te amó primero.

jueves, 27 de agosto de 2009

OBSTÁCULOS

Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras.
En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.
Agudizo la mirada para distinguirla bien.


Siento que la ciudad me atrae. Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo
encontrar todo lo que deseo.
Todas mis metas, mis objetivos y mis logros.
Mis ambiciones y mis sueños están en esa ciudad.
Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me
gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que
trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor
de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad.
Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella.
A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba.
Me canso un poco, pero no importa.
Sigo.
Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino.
Al acercarme, veo que una enorme zanja impide mi paso.
Temo.... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente.
De todas maneras decido saltar la zanja.
Retrocedo, tomo impulso y salto...
Consigo pasarla.
Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja.
Vuelvo a tomar carrera y también la salto.
Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado.
Me sorprende un abismo que detiene mi camino.
Me detengo.
Imposible saltarlo.
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas.
Me doy cuenta de que están allí para construir un puente.
Nunca he sido hábil con mis manos
...Pienso en renunciar.
Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente.
Pasan horas, o días, o meses.
El puente está hecho.
Emocionado, lo cruzo.
Y al llegar al otro lado.... descubro el muro.
Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños......
Me siento abatido....
Busco la manera de esquivarlo.
No hay caso.
Debo escalarlo.
La ciudad está tan cerca....
No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar.
Descanso unos minutos y tomo aire...
De pronto veo, a un costado del camino,
un niño que me mira como si me conociera.
Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja :
- ¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
- El niño se encoge de hombros y me contesta :
- ¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras...
Los obstáculos los trajiste tú.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Un cambio de modelo social para un continente sin cárceles

Luke (Paraguay), 26 Agosto 2009 (AICA)

Los integrantes de la pastoral penitenciaria del Cono Sur, reunidos del 19 al 23 de agosto en Luque, Paraguay, reafirmaron “el sueño de Dios es el nuestro: un continente sin cárceles”, aunque reconocieron que “esto no es fácil, que primero debe darse con profundidad un cambio del modelo social en nuestros países de tal modo que no haya excluidos ni hermanos considerados descartables con los cuales se llenan hoy las prisiones”.

El encuentro contó con la presencia del presbítero Enrique Quiroga Civera, secretario ejecutivo del Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y abrió sus deliberaciones con una reunión de juristas católicos regional, con el lema “Ser discípulo-misionero-profesional desde el Documento de Aparecida”.

Los abogados de los cinco países del Cono Sur, acompañados por otros profesionales, reflexionaron sobre el compromiso del discípulo misionero profesional en el mundo de la carcelación.

Los responsables regionales de la pastoral penitenciaria se plantearon como desafío “incidir en las políticas públicas en temas como salud, educación, trabajo, vivienda y seguridad, dirigidas a la población más vulnerable con la cual tenemos una deuda social”, y se comprometieron a “luchar proféticamente por la superación de las divisiones sociales y la exclusión, mediante el respeto a los derechos humanos, erradicando la tortura, el exterminio y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes que sistemáticamente se viven en las cárceles de nuestros países; por eso no declinamos en nuestra labor a favor de la humanización del sistema carcelario mientras él exista”.

“Vemos con claridad que necesitamos de una mayor y profunda formación de los agentes pastorales que trabajan en el mundo de la carcelación, que, insistimos una vez más, no sólo es la realidad de los encarcelados, sino también de sus familias, los grupos vulnerables de la sociedad, el personal de seguridad, los profesionales, los pos carcelados”, subrayaron.

También se plantearon como desafío “promover en la formación de los universitarios y los seminaristas el compromiso con la realidad de las cárceles, aportando una mirada desde el Evangelio, ley superior a todas las demás que no dejan de ser obra de los hombres en un momento histórico determinado”, y a trabajar en conjunto en la problemática de la pastoral carcelaria regional.

“Solos es imposible -advirtieron-, pero unidos y con la gracia de Dios toda utopía se puede concretar, por eso no vamos a desistir, vamos a trabajar con alegría y valentía, con audacia y creatividad en la misión de vivir el Evangelio en el mundo de la carcelación”.

Por último, pidieron la intercesión de María, Nuestra Señora de la Asunción, para que “nos eduque en un estilo de vida compartida y solidaria, en atención y acogida de los más pobres entre los pobres, nuestros hermanos encarcelados”.

Firmaron la declaración el presbítero Javier Ladrón de Guevara (Argentina), el padre Gunther Zgubic (Brasil), Fray Jaime Roberto Nawrath Ríos (Chile), el presbítero Luis Arias Castillo (Paraguay), Fernando Leguizamón (Uruguay), y el presbítero Enrique Quiroga Civera, secretario ejecutivo del Departamento de Justicia y Solidaridad. CELAM.

martes, 25 de agosto de 2009

La batalla contra la droga se gana con educación y prevención

AICA

La Comisión Nacional de Pastoral de Drogadependencia, de la Conferencia Episcopal Argentina, realizó algunas consideraciones al fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la despenalización de la tenencia para el consumo de estupefacientes.
Compartimos el ánimo de toda Institución de la República que promueva acciones para no criminalizar al adicto. Estamos convencidos de que el adicto es un enfermo, huérfano de amor y que requiere de toda la atención y el afecto que le podamos dar. Es lo que hacía Jesús con los enfermos de su época, no los despreciaba, los sanaba y los devolvía a la sociedad. Abrazar a los enfermos, era un escándalo por aquel entonces. Acoger a un adicto hoy es vivir el Evangelio y hacer realidad la opción preferencial por los pobres, en este caso pobreza de amor y comprensión de una sociedad que los excluye. Entendemos el espíritu de la mirada jurídica, pero creemos que no es facilitando el consumo, ni haciendo aparecer como que está bien lo que está mal, que vamos a superar este creciente flagelo de las drogas, particularmente en nuestros jóvenes y adolescentes. La droga, sinónimo de muerte, es un mal y al mal no se le hacen concesiones. Seguimos sin atacar las causas y vamos solo, a través de una mirada parcial y no integral, a considerar un aspecto del problema, el jurídico. En este momento, donde la pobreza y la exclusión angustian a nuestra gente y en especial a los más humildes, medidas que puedan facilitar el consumo generan confusión y aparecen como a destiempo, desenfocadas de la realidad social. Las políticas públicas deberían orientar sin dudas a desalentar el consumo de drogas. El fallo también exhorta a contar con una política de Estado que promueva la educación, la prevención y la salud. Es urgente dar pasos hacia soluciones integrales. La droga no se combate solo con intervenciones de índole sanitaria y judicial, es necesario crear relaciones humanas ricas en valores espirituales y afectivos. Hay que buscar en la raíz de la adicción un vacío existencial, un anhelo de sentido para la vida. El mensaje a toda la sociedad y en especial a nuestros chicos creemos que debe ser claro: “No es bueno que te drogues”. Y a los familiares y amigos de los adictos: “Estamos con vos para ayudarte”. La Iglesia defiende la VIDA y propone educar para la salud y para la vida. El facilitar el consumo no es bueno, es malo, y va en contra del principio fundamental de que el hombre ha sido creado para la vida y no la muerte. No caben dudas de que es necesario redoblar esfuerzos para combatir las redes mafiosas de los mercaderes de la muerte. No hay que darle espacio territorio al narco – negocio. Pero recordando siempre que en el centro del problema está el hombre y sus vínculos. El hombre que necesita encontrar un verdadero sentido a su vida y poder vivirla dignamente con la libertad de los hijos de Dios. Hacemos votos para que la sociedad en su conjunto se involucre para formar una verdadera RED SOCIAL que dé respuestas concretas a esta enfermedad de nuestro tiempo. La batalla contra la droga se gana en la EDUCACIÓN y PREVENCIÓN creando fuertes vínculos sociales a través de la SOLIDARIDAD y la búsqueda del BIEN COMÚN. En este día en que celebramos al Beato Ceferino Namuncurá, confiamos a su cariño por los humildes nuestro compromiso por los que más sufren. Informes: http://www.reddevida.org/ o por correo electrónico mailto:reddevida.org@gmailcom .+

lunes, 24 de agosto de 2009

SIGNIFICADO DEL REINO DE DIOS

La palabra Reino no se refiere a ningún territorio concreto. Más exactamente deberíamos decir Reinado de Dios, pues a lo que Jesús se refiere es al poderío de la acción divina en este mundo, que va transformando lo viejo en nuevo, lo injusto en justo y lo enfermo en sano, y que seguirá actuando así hasta que llegue a cumplirse su voluntad en todas las cosas.
El Reino de Dios no es, pues, algo estático, ya hecho, sino algo dinámico, que está sucediendo y que crece con fuerza (Mc 9,1-2).
a) El Reino de Dios es Buena Noticia para los pobres
Para entender lo que Jesús entendía por Reino de Dios hay que tener en cuenta que él predicó su mensaje a un pueblo que vivía de las ideas y tradiciones del Antiguo Testamento. Cada uno a su modo, todos esperaban la venida del Reino de Dios: los fariseos en la fiel observancia de la Ley; los esenios, en el retiro del desierto; los zelotes, por la violencia revolucionaria. Era una esperanza común, heredada del pasado, pero agudizada por la situación presente. En ellos el Reino de Dios tenía aspectos muy nacionalistas, políticos y un tanto interesados. Jesús, partiendo del Antiguo Testamento, le da al Reino un significado distinto.
Los "pobres de Yavé" deseaban la venida de un rey, que por fin implantaría en la tierra el ideal de la verdadera justicia (Sal 45;72; Is 11,3-5; 32,1-3. 15-18). La justicia de este rey esperado consistiría en defender eficazmente al que por sí mismo no puede defenderse. "Que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador... El librará al pobre que pide auxilio, al afligido que no tiene protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres; él vengará sus vidas de la violencia, su sangre será preciosa a sus ojos" (Sal 72 4. 12-14).
Por eso, cuando Jesús dice que ya llega el Reino de Dios quiere decir que por fin se va a implantar la situación anhelada por los marginados y despreciados del mundo; por fin se va a realizar la justicia según Dios para todos los desheredados de la tierra, para los pobres, los oprimidos, los débiles, los indefensos. Por eso dice Jesús que el Reino es para los pobres (Lc 6,20), para los pequeños (Mt 5,19), para los niños (Mc 10,14), o sea, para todos los que la sociedad margina y desestima.
Cuando Jesús anuncia que el Reino de Dios se acerca para esos pobres (Mt 11,5; Lc 4,18), y no para los "justos", hace una primera afirmación importante sobre lo que significa que el Reino de Dios se acerca: Y este modo de acercarse el Reino es lo que produce escándalo (Mt 11,6): que Dios dé una esperanza a los que nunca la tuvieron.
Pero el Reino de Dios no es sólo una esperanza para los pobres, al saberse amados por Dios. Está claro que Jesús no se limitó a anunciar el amor escandaloso y parcial de Dios hacia los pobres, sino que trató también de liberarlos de su miseria real.
En primer lugar, Jesús ejercitó una actividad liberadora con sus milagros y exorcismos. Ellos no son sino una "señal de que ha llegado el Reinado de Dios" (Mt 12,28). Son señales de la presencia del Reino. Son obras en favor de quien está en necesidad. El poder del bien triunfa sobre los poderes del mal; y eso justamente es el Reinado de Dios.
En segundo lugar, Jesús promueve la solidaridad entre los hombres, pero no de forma genérica, sino históricamente situada. Combate en concreto la falta de solidaridad en su sociedad y, como contrapartida, se acerca a aquellos a quienes la sociedad ha marginado: conversa con ellos, come con ellos, los defiende y los alaba. Así va creando una nueva conciencia colectiva de solidaridad.
En tercer lugar, Jesús denuncia toda acción, actitud o estructura que mantenga a los hombres divididos en lobos y corderos, en "orgullosos" y "despreciados". Condena a los ricos que sólo buscan consuelo (Lc 6,24). Llama "necio" al rico agricultor que se goza egoístamente en la abundancia de su cosecha (Lc 12,16-21). Condena al rico Epulón, que no sabe compartir con el necesitado (Lc 16,19-31). Y en nombre del Padre llama "malditos" a todos los que no se preocupan de las necesidades vitales del prójimo (Mt 25,41-45). "¡Con qué dificultad entran en el Reino de Dios los que tienen el dinero!" (Lc 18,24), pues "nadie puede servir a Dios y al dinero" (Mt 6,24). Según Jesús, la única forma de hacer justa "la riqueza injusta" (Lc 16,9), es dándola a los pobres (Mt 19,21; Mc 10,21; Lc 18,22).
Por último, Jesús vive él mismo y propone la práctica del amor como ley de vida en el Reino. De ello hemos hablado en capítulos anteriores. El Reino se construye en la medida en que vivimos el amor fraterno. Y amándonos como hermanos, nos sabemos amados por Dios mismo. Un mundo según Dios tiene que ser un mundo según el amor, pues "Dios es amor" (1 Jn 4,7).
El Reino de Dios es, pues, reino de justicia, de vida, de verdad y de amor. Por eso se anuncia a aquellos que menos tienen de estos valores. Y en esto consiste la novedad del anuncio de Jesús: en que los pobres vuelven a la vida, a la justicia y a la dignidad del amor fraterno. Sólo desde la parcialidad de Dios hacia los sin vida se garantiza que Dios sea un Dios de vida para todos.
La razón del privilegio de los pobres no se encuentra en ellos mismos, sino en la forma de ser de Dios y en la manera como él quiere ejercer su realeza en favor de los débiles y desamparados. Dios quiere garantizar a través del Reino el derecho de los hombres que son incapaces de hacerlo valer por sí mismos. Como Rey justo, Dios no puede ser otra cosa que el protector de los desvalidos.
b) Para entrar en el Reino de Dios hay que cambiar de vida.
Para que podamos creer en la Buena Noticia del Reinado de Dios, Jesús llama a conversión, o sea, a cambiar el modo de pensar y de actuar (Mc 1,15), pues según el modo de pensar del mundo es imposible entender, ni menos aún vivir, el Reinado de Dios. Es necesario un cambio profundo del corazón para poder conocer y encontrar al Dios verdadero, el Dios de Jesús. Convertirse es, pues, volverse al verdadero Dios.
El hijo perdido de la parábola se encontró a sí mismo cuando a partir de su miseria encontró en su propio interior la bondad del Padre (Lc 15,11-32). Sólo el calor de la casa del Padre, sólo el poder de su amor que anida en el corazón del hombre, nos puede dar coraje para enfrentarnos con nuestra vida, de manera que cambiemos de forma de pensar y de actuar.
Para participar, pues, en el Reinado de Dios, hay que hacer un gran esfuerzo personal; hay que hacerse violencia (Mt 11,12). "Forcejeen para abrirse paso por la puerta estrecha" (Lc 13,24). Esta es tarea difícil, pero posible, ya que nunca estaremos solos en este esfuerzo personal: El Espíritu de Jesús está siempre fortaleciendo nuestra debilidad (Rm 8,26). Pero a nadie se le perdona el esfuerzo de vencerse a sí mismo y llevar su cruz para poder seguir a Jesús. El que no lo haga no es digno de él (Mt 10,38).
Para entrar en el Reino hay que aprender a pensar y a actuar según Dios. Hay que convertirse a un nuevo modo de ser ante Dios y ante la novedad anunciada por Jesús. Y ello no se hace sin dolor: hay que aprender a cargar esta cruz. Hay que superar crisis muy reales para poder decidirse por el nuevo orden de cosas que trae Jesús y que ya comienza a estar dentro de nosotros mismos (Lc 17,21). Hay que estar dispuestos a perderlo todo con tal de adquirir esta piedra preciosa (Mt 13,45-46). El Reinado de Dios está antes que la propia familia (Mt 10,37). Es más importante que nuestros ojos, nuestras manos (Mc 9,43), y que nuestra propia vida (Lc 17,33).
La exigencia de conversión hecha por Jesús es sumamente dura y exigente: "Si no cambian, todos ustedes perecerán" (Lc 13,5). El desastre se aproxima y ésta es la última hora para convertirse (Mt 24,37-44). El hacha está colocada en la raíz del árbol y si no da fruto, será cortado (Lc 13,9). Si no hay conversión, el dueño de la casa cerrará la puerta, y los atrasados habrán de oír estas palabras: "No sé quiénes son ustedes" (Lc 13,25); ya es tarde para abrirles la puerta del Reino (Mt 25,11).
El convite del Reino es para todos. La mayoría, sin embargo, se encuentra atareada de tal forma en sus quehaceres, que rechaza la invitación de Jesús para la fiesta (Lc 14,16-24). El que se decide por la novedad de Jesús sólo debe mirar hacia adelante; el pasado quedó atrás (Lc 9,62). La opción por seguir a Jesús no puede quedar a medio camino (Lc 14,28-32). La decisión es muy seria. Decir que "sí" de boca es cosa fácil; lo importante es realizar la voluntad del Padre (Lc 6,46). Caso contrario, la última situación del hombre es peor que la primera (Mt 12,43-45).
La conversión misma es como el traje de una novia, como la cabeza perfumada (Mt 6,17), como la música y la danza (Lc 15,25), como la alegría del hijo que regresa a la casa paterna (Lc 15,32).
c) En el Reino de Dios se construye una nueva sociedad
La predicación de Jesús sobre el Reinado de Dios no se dirige sólo a las personas exigiéndoles conversión. Se dirige también al mundo de las personas. El Reino de Dios busca la construcción de una sociedad digna del hombre, pues sólo así será digna del Padre de todos los hombres: Una sociedad en cambio hacia la verdadera fraternidad, la igualdad y la solidaridad entre todos. Una sociedad, además, en la que si alguien es privilegiado o favorecido, ese sea precisamente el débil y el marginado. De aquí que el Reinado de Dios, tal como lo presenta Jesús, representa la transformación más radical de valores que jamás se haya podido anunciar. Porque es la negación y el cambio, desde sus cimientos, del sistema social establecido.
El sistema actual, como sabemos de sobra, se basa en la competitividad, la lucha del más fuerte contra el más débil y la dominación del poderoso sobre el que no tiene poder (Mc 10,42). Frente a eso Jesús proclama que Dios es Padre de todos por igual, y por ello todos somos hermanos con la misma dignidad y los mismos derechos. En toda familia bien nacida, si a alguien se le privilegia, es precisamente al menos favorecido, al enfermo, al indefenso. Este es el ideal de lo que representa el Reinado de Dios en la predicación de Jesús.
Este proyecto de Dios no se puede implantar por la fuerza. Tiene que realizarse poco a poco mediante la conversión de las mentes y los corazones. El Reino de Dios se va haciendo realidad en la medida en que haya hombres y mujeres que cambien radicalmente su propia mentalidad, su escala de valores, su apreciación práctica y concreta por el dinero, el poder y el prestigio. Este proyecto sólo es realizable a partir de pequeñas comunidades, comunidades de base, que se ponen a vivir en concreto el ideal evangélico de una plena igualdad fraterna, impulsados por la libertad de sentirse hijos de Dios.
Pero Jesús no se contenta con vivir él y sus comunidades los valores nuevos del Reino de Dios. El, además, desenmascara y denuncia a todos y a todo lo que oprime al hombre. La comunidad de Jesús jamás se comporta como un grupo que se encierra en sí mismo para vivir aislados sus propios valores. Los seguidores de Jesús han de ser "luz del mundo" (Mt 5,14) y "sal de la tierra" (5,13). "El Reinado de Dios se parece a la levadura... que acaba por fermentarlo todo" (Lc 13,21). A todo ha de llegar el orden del Padre Dios, al mundo material, a todo lo humano, a todo lo espiritual. Con Jesús comenzó ya el fin de este viejo mundo actual y todas sus estructuras de pecado.
El Reino de Dios que Jesús anuncia y hace presente no coincide sólo con la liberación de éste o de aquel mal, de las injusticias, de la opresión o sólo del pecado. El Reinado de Dios tiene que abarcarlo todo: mundo, hombre, sociedad. Toda la realidad ha de ser transformada por Dios.
El Reino es como una pequeña semilla que se va desarrollando poco a poco, pero con firmeza (Mc 4,30-35); semilla buena, pero que por ahora crece junto a la mala hierba (Mc 13,24-30). Este crecimiento del Reino se realiza continuamente a través de los pequeños triunfos de liberación que se efectúan a través de la historia.
En el apartado 5 de este capítulo seguiremos profundizando en el futuro de la nueva sociedad, que ya se está construyendo a lo largo de la historia. El Reino de Dios es un proceso que empieza en la historia y que acabará en la escatología final. Jesús anuncia un triunfo final, pero ese triunfo se va anticipando en la historia concreta de cada día. Por ello a cada liberación parcial realizada en la historia se le abre el horizonte del triunfo total, cuando el Reinado de Dios haya llegado a su plenitud. El Reino de Dios "ya" está en medio de nosotros, pero "todavía no" se ha completado su construcción.

sábado, 22 de agosto de 2009

Tarde te amé

Tarde te amé
hermosura tan antigua
y tan nueva, tarde te amé.

Tú estabas conmigo
y yo no estaba ni contigo ni conmigo.

Tú estabas dentro de mí, yo fuera.
Por fuera me lanzaba
sobre el bien y la belleza creados por ti.

No te veía ni te sentía y lo que es peor
no te echaba de menos.
Me retenían lejos las cosas.
Pero gritaste y ahuyentaste mi sordera.
Mostraste tu resplandor y pusiste en fuga mi ceguera.

Exhalaste tu perfume y respiré,
gocé de ti y siento hambre y sed de ti.

Me tocaste, Señor mío,
y me abrazo en tu paz.

Tarde te amé
hermosura tan antigua y tan nueva,
Tarde te amé.

San Agustín

viernes, 21 de agosto de 2009

EVANGELIZACIÓN INTEGRAL

Esta Evangelización se realiza en ser y hacer parte de la Iglesia como Presencia y Acción Misionera de Jesucristo, como comunión y participación de la Misión de Jesús. Presencia que es acción, y acción que es presencia.

Así la Evangelización es:
A-Presencia:
Gratuita y testimonio del amor experimentado en Jesucristo y en la comunidad eclesial; como participación de la comunión divina-trinitaria.
Amorosa, respetuosa y personalizada: Presencia no invasiva, preparada a acoger al pobre y compartir con él con humildad de espíritu (Mt 5, 7; Jn 13; Fil 2, 5-ll)
No moralista o legalista. Introduciendo el modo de justicia misericordiosa, restaurativa, salvífica, liberadora desde el amor divino.
Que ofrece espacio y acoje a la persona para que se desahogue y exprese, interesándose por su situación;
Que de este modo ofrece el Encuentro con Jesucristo (DA 6.1) "correspondiendo al hambre y sed de vida que había en sus corazones".
Que supera la mera asistencia, provoca la reflexión, ayuda a que las personas crezcan, se estructuren, sientan y consigan discernir y decidir por un futuro en el Dios de la vida: una vida reconciliada en el Padre de la misericordia, en Jesús el Salvador y en el Espíritu para renacer y ser una nueva criatura, recreada y libertada en Jesucristo.
En el compromiso fiel con los presos y presas. Esta fidelidad se muestra mediante la presencia y acción de la comunidad eclesial, tomando en cuenta la integralidad de la persona y sus circunstancias.
• Que ofrece una experiencia comunitaria-eclesial plena, que es derecho de los presos.

El "capellán penitenciario", ya sea designado o voluntario, por sí solo no puede responder al derecho de experiencia religiosa plena del preso, porque ésta es siempre eclesial y comunitaria. La tarea se plantea en la dirección de capellanías de PP, integrando una comunidad de voluntarios, ya sea que ingresen de afuera, ya sea conformada entre los propios presos.
B-Acción Misionera - Misión
La misión evangelizadora de la PP del Cono Sur se presenta como Anuncio y Denuncia proféticos y transformadores de la realidad de la vida de los prisioneros y del mundo de la carcelación a nivel personal, comunitario y socio-político.
Como anuncio y denuncia, la acción misionera de la PP del Cono Sur se orienta por el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado LAyC realizado en 2007 en Aparecida, y asume la colaboración con el proyecto de la Misión Continental de la Iglesia ALyC:

• Para una Iglesia en Misión Permanente;
• Pedagogía de la acción "Misión Continental";
• Criterios para la Misión;
• Recursos para la Misión;
• Reavivamiento de la identidad comunitaria y misionera de las pequeñas comunidades, las parroquias, diócesis y conferencias episcopales;
• Sugerencias Pastorales para la Misión Continental.

jueves, 20 de agosto de 2009

MORIR EN LA PAVADA


Una vez un catamarqueño, que andaba repechando la cordillera, encontró entre las rocas de las cumbres un extraño huevo. Era demasiado grande para ser de gallina. Además hubiera sido difícil que este animal llegara hasta allá para depositarlo. Y resultaba demasiado chico para ser de avestruz.
No sabiendo lo que era, decidió llevárselo. Cuando llegó a su casa, se lo entregó a la patrona, que justamente tenía una pava empollando una nidada de huevos recién colocados. Viendo que más o menos era del tamaño de los otros, fue y lo colocó también a este debajo de la pava clueca.
Dio la casualidad que cuando empezaron a romper los cascarones los pavitos, también lo hizo el pichón que se empollaba en el huevo traído de las cumbres. Y aunque resultó un animalito no del todo igual, no desentonaba demasiado con el resto de la nidada. Y sin embargo se trataba de un pichón de cóndor. Sí señor, de cóndor, como usted oye. Aunque había nacido al calor de la pava clueca, la vida le venía de otra fuente.
Como no tenía de donde aprender otra cosa, el bichito imitó lo que veía hacer. Piaba como los otros pavitos, y seguía a la pava grande en busca de gusanitos, semillas y desperdicios. Escarbaba la tierra, y los saltos trataba de arrancar las frutitas maduras de tutiá. Vivía en el gallinero, y le tenía miedo a los cuzcos lanudos que muchas veces venían a disputarle lo que la patrona tiraba en el patio de atrás, después de las comidas. De noche se subía a las ramas del algarrobo por miedo a las comadrejas y otras alimañas. Vivía totalmente en la pavada, haciendo lo que veía hacer a los demás.
A veces se sentía un poco extraño. Sobre todo cuando tenía oportunidad de estar a solas. Pero no era frecuente que lo dejaran solo. El pavo no aguanta la soledad, ni soporta que otros se dediquen a ella. Es bicho de andar siempre en bandada, sacando el pecho para impresionar, abriendo la cola y arrastrando el ala. Cualquier cosa que los impresione, es inmediatamente respondida con una sonora burla. Cosa muy típica de estos pajarones, que a pesar de ser grandes, no vuelan.
Un mediodía de cielo claro y nubes blancas allá en las alturas, nuestro animalito quedó sorprendido al ver unas extrañas aves que planeaban majestuosas, casi sin mover las alas. Sintió como un sacudón en lo profundo de su ser. Algo así como un llamado viejo que quería despertarlo en lo íntimo de sus fibras. Sus ojos acostumbrados a mirar siempre el suelo en busca de comida, no lograban distinguir lo que sucedía en las alturas. Pero su corazón despertó a una nostalgia poderosa. ¿Y él, porqué no volaba así? El corazón le latió apresurado y ansioso.
Pero en ese momento se acercó una pava preguntándole lo que estaba haciendo. Se rió de él cuando sintió su confidencia. Le dijo que era un romántico, y que se dejara de tonterías. Ellos estaban en otra cosa. Tenía que ser realista y acompañarla a un lugar donde había encontrado mucha frutita madura y todo tipo de gusanos.
Desorientado el pobre animalito se dejó sacar de su embrujo y siguió a su compañera que lo devolvió a la pavada. Retomó su vida normal, siempre atormentado por una profunda insatisfacción interior que lo hacía sentir extraño.
Nunca descubrió su verdadera identidad de cóndor. Y llegado a viejo, un día murió. Sí lamentablemente murió en la pavada como había vivido.
¡Y pensar que había nacido para las cumbres!

lunes, 17 de agosto de 2009

Venga a nosotros tu Reinado

El ministerio público de Jesús se centra en la proclamación solemne y decisiva para la historia del Reinado de Dios. El centro mismo de la predicación y del mensaje de Jesús es su enseñanza sobre el Reino de Dios. Jesús habla de este tema con mucha frecuencia.
Desde el principio hasta el fin, Jesús fue testimonio de este anuncio y vivió para testimoniar esta esperanza: "Se ha cumplido el plazo:, decía; “ya llega el Reinado de Dios. Cambien de vida y tengan fe en la Buena Noticia" (Mc 1,15). Desde el comienzo "empezó Jesús a proclamar: Cambien de vida, que ya llega el Reinado de Dios" (Mt 4,17). "Recorría todos los pueblos y aldeas proclamando la Buena Noticia del Reino" (Mt 9,35; 4,23).
El era consciente de que el Padre lo había enviado para anunciar su Reinado (Lc 4,43-44). Y esta misma tarea dio él a sus discípulos (Lc 9,1-3).

EL DIOS DEL REINO

Hemos visto que Jesús se dedicó preferentemente durante su vida de predicador a anunciar la Buena Noticia de un Dios Padre, enteramente bueno para con todos, y de una manera muy especial para con los despreciados de este mundo.
Esta paternidad, según Jesús, ha de llegar a realizarse efectivamente sobre toda la humanidad. Todos hemos de llegar a vivir realmente como hijos de Dios. El Reinado de su amor es una realidad que ya se comienza a vivir, aunque aún le falta mucho para llegar a su plenitud. ¡Pero llegará!
El Reino de Dios y el Dios del Reino son los dos temas preferentes de Jesús, que en el fondo no son sino uno, pues todo el anuncio del Reino depende de la nueva imagen del Padre que presenta Jesús. El amor del Padre se concentra en la realidad incipiente pero ya en marcha del Reino. El "Abbá" de Jesús es el Dios del Reino.
El Reino da razón del ser de Dios como Abbá y la paternidad de Dios da fundamento y razón de ser al Reino. Jesús cree y predica que no se llega a Dios fuera de la búsqueda dolorosa del Reino y que no hay Reino posible sino en la paternidad de Dios.
La experiencia de la unión Abbá-Reino constituye toda la clave de lo que Jesús personalmente vivía, todo el horizonte de lo que Jesús predicó y todo el sentido del discipulado que, para Jesús, parece no ser más que una introducción a esta experiencia. El que quiera seguir a Jesús tiene que poner su corazón en la dualidad inseparable Abbá-Reino. Porque hemos aprendido a llamar a Dios "Padre nuestro", por eso confesamos y pedimos la venida de su Reino, pero no sólo de palabra, sino de una manera vivencial, comprometiéndonos en la construcción de ese Reinado. Compromiso que ha de ser como el de Jesús y con Jesús.
Jesús no predicó simplemente a "Dios", tomado en un sentido abstracto. Lo último para Jesús es Dios en su relación con la historia de los hombres, concretada como Reinado de Dios. El busca construir una historia que sea según Dios. Por ello podemos afirmar que lo que da sentido a la vida, actividad y destino de Jesús es el Reino de Dios. Lo último para Jesús es la voluntad realizada del Padre.
Lo más original del mensaje de Jesús es justamente la unión indisoluble entre el Abbá y el Reino. Un escrito muy antiguo conserva un dicho de Jesús que dice así: "Quien conozca a Dios encontrará el Reino, porque conociendo a Dios se conocerán a ustedes mismos y entenderán que son hijos del Padre". Ciertamente es imposible conocer a Dios sin el Reino. Quien no se esfuerza por entrar en el Reino no ha conocido a Dios, sino a un ídolo. Conocer a Dios como Padre es conocerse como ciudadano del Reino.

Del libro “El Dios de Jesús” de José Luis Caravias; Cap nºVII.

domingo, 16 de agosto de 2009

San Roque

Nació en Montpellier hacia 1295; murió en 1327. Su padre era gobernador de la ciudad. Al nacer, se dice que San Roque estaba milagrosamente marcado en su pecho con una cruz roja. Al morir sus padres cuando tenía aproximadamente veinte años, distribuyó su fortuna entre los pobres, entregó a su tío el gobierno de Montpellier, y disfrazado de peregrino mendicante, se fue para Italia, pero se detuvo en Aquapendente, que estaba atacada por la peste, y se dedicó a los apestados, sanándolos con el signo de la cruz. A continuación visitó Cesena y otras ciudades vecinas y luego Roma. En todas partes el terrible azote desaparecía ante su milagroso poder. Visitó Mantua, Modena, Parma, y otras ciudades con los mismos resultados. En Piacenza, él mismo fue atacado con la peste. Se retiró a una choza en el bosque vecino, donde sus necesidades eran satisfechas por un caballero de nombre Gotardo, quien por un milagro se enteró del lugar de su retiro. Después de su recuperación, Roque regresó a Francia. Llegando a Montpellier y rehusando revelar su identidad, fue tomado por un espía disfrazado de peregrino, y puesto en prisión por orden del gobernador, su propio tío, donde murió cinco años más tarde, en la cárcel. La milagrosa cruz en su pecho, así como un documento encontrado en posesión suya, sirvieron entonces para su identificación. Por consiguiente se le dio un funeral público, y numerosos milagros atestiguaron su santidad.